Los investigadores del INTA Salta descubrieron una excelente alternativa para mejorar la calidad de los suelos degradados. Se trata de una solución para los cultivos que no se encuentran en condiciones óptimas para su desarrollo.
Los expertos del INTA Salta determinaron a través de un estudio que la vicia es una excelente alternativa para mejorar la calidad de los suelos degradados. Se trata de un verdadero aliado para desarrollar una agricultura resiliente, particularmente por los aportes que esta presenta, como la capacidad de favorecer la creación de macroagregados en el suelo y estimular actividades microbianas beneficiosas.
Hoy en día, los cultivos de servicio se presentan como una solución eficaz para enriquecer la materia orgánica y mejorar la fertilidad del suelo, lo que los convierte en una pieza fundamental para lograr la sostenibilidad en la agricultura. Ante este escenario, un grupo de investigadores -conformado por expertos del INTA Salta y del Conicet- evaluó el impacto de esto en la agregación del suelo a corto plazo.
Según informaron las autoridades, los hallazgos mostraron que las leguminosas, como la vicia, son especialmente eficientes en la recuperación de suelos degradados. Esto las posiciona como un método natural ideal para restaurar las tierras que no se encuentran en óptimas condiciones de desarrollo.
Estos puntos, investigados por los expertos del INTA y CONICET, forman parte de las estrategias sostenibles que actualmente promueven dentro del sector. De esta manera, se pueden restaurar las áreas que están afectadas por las prácticas agrícolas intensivas o monocultivos prolongados.
La capacidad de las leguminosas para fijar nitrógeno atmosférico, mejorar la estructura del suelo y aumentar la biodiversidad microbiana las convierte en una herramienta clave en la regeneración de suelos agotados. Además, su inclusión en sistemas de rotación de cultivos puede reducir la necesidad de fertilizantes sintéticos.
Este tipo de prácticas contribuyen a una agricultura más ecológica y económicamente viable, al mismo tiempo que promueve la estabilidad y resiliencia de los ecosistemas agrícolas a largo plazo.
¿Cómo mejorar las tierras de cultivo?
Carolina Pérez Brandán, investigadora del INTA-Conicet en Salta, enfatiza la importancia de diversificar los cultivos para fortalecer la resiliencia en los sistemas agrícolas.
En un experimento a corto plazo, se registró un incremento del 30% en las propiedades microbiológicas del suelo debido a la incorporación de cultivos de servicio anuales, lo que mejoró la estructura física de suelos deteriorados por el monocultivo.
En particular, el uso de especies como vicia, avena, melilotus, triticale y brachiaria durante dos ciclos de crecimiento, elevó la estabilidad de los agregados del suelo en un 43% y optimizó la distribución de macro y microagregados, favoreciendo la actividad microbiana y, por ende, la fertilidad.
Esta diversificación no solo disminuye la dependencia de un único cultivo, sino que también apoya la conservación de la biodiversidad agrícola. Esto impacta de forma directa en la salud del ecosistema, al promover una mayor variedad de especies vegetales y microbianas que interactúan en el suelo.
Cabe destacar que el aumento de la biodiversidad agrícola mejora la capacidad del suelo para resistir plagas y enfermedades, reduciendo así la necesidad de usar agroquímicos. Además, favorece un manejo más natural y equilibrado que el que tradicionalmente se lleva a cabo.
¿Para qué sirve la producción diversificada?
Los especialistas coinciden en que la diversificación fomenta ciclos de nutrientes más eficientes, lo que optimiza el uso de recursos como el agua y los minerales del suelo. Esto contribuye a la sostenibilidad ambiental, así como también puede incrementar la productividad y la rentabilidad a largo plazo para los agricultores.
Por su parte, las partículas del suelo -como la arena, limo y arcilla, junto con la materia orgánica y la actividad biológica- facilitan la formación de agregados que protegen al suelo de la erosión. Dichos agregados son un entorno favorable para los microorganismos, fundamentales para la fertilidad del suelo. Una microbiota diversa y activa refuerza los suelos deteriorados, mejorando su calidad general.
Según el último estudio del INTA, los cultivos de servicio propiciaron un aumento significativo del carbono orgánico en el suelo, lo que se tradujo en un incremento promedio del 32% en las reservas de carbono, un aspecto clave que mejoró el rendimiento de los cultivos comerciales.
En tanto, Antonella Ducci -investigadora del INTA Salta y del Conicet- determina que estos cultivos contribuyen a la mejora del suelo, como en el caso de la brachiaria, que aportó gran cantidad de residuos, incrementando tanto los macroagregados como los microorganismos a lo largo del experimento.
Las actividades enzimáticas también mostraron mayor sensibilidad a las modificaciones introducidas por los cultivos de servicio, con un aumento promedio del 58% en comparación con el monocultivo de poroto.
En resumen, este descubrimiento destacó la relevancia de integrar cultivos de servicio, especialmente leguminosas, para optimizar los rendimientos de cultivos comerciales como el poroto común. Por este motivo, se sugiere que los agricultores tengan en cuenta este tipo de prácticas, para sacarle la máxima ventaja al sector.