Los especialistas encontraron un nuevo tipo de sequía que impacta de forma directa en el rendimiento de los cultivos. Ante este escenario, buscan mejorar las herramientas que pronostican el tiempo y predicen este tipo de fenómenos naturales.
Por lo general, se asocia la sequía con un proceso gradual de disminución de agua que afecta a una región durante un tiempo prolongado, que puede variar desde una estación hasta varios años. No obstante, debido al cambio climático, este fenómeno está ocurriendo de manera más acelerada, desarrollándose en un periodo más corto, como semanas o hasta dos meses.
Este tipo de sequía, conocida como sequía repentina, es consecuencia directa de olas de calor persistentes y frecuentes, combinadas con una notable falta de precipitaciones, lo que provoca un rápido secado del suelo. La investigación actual se centra en el análisis de este fenómeno y en su impacto sobre las plantas y algunos cultivos, destacando las consecuencias de las sequías agrícolas repentinas.
¿Qué estudios hay en Argentina sobre los sistemas de predicción y monitoreo?
El estudio sobre las sequías agrícolas repentinas en Argentina busca desarrollar un sistema de predicción y monitoreo de este fenómeno. Para ello, se utiliza una herramienta de pronóstico del tiempo creada en el Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático, con el objetivo de proporcionar a los productores información de calidad.
Según indican los expertos, este tipo de instrumento les permite la planificación de los periodos de siembra. Además, les da la posibilidad de optimizar los rendimientos o mitigar el impacto en los cultivos ya establecidos, lo que resulta fundamental para enfrentar los desafíos climáticos actuales.
Al anticipar la ocurrencia de sequías repentinas, los agricultores pueden tomar decisiones informadas sobre el manejo del agua, ajustar sus estrategias de riego o incluso seleccionar variedades de cultivos más resistentes a la sequía. Es importante resaltar que este es un fenómeno natural que se caracteriza por la insuficiente precipitación.
Al tener en cuenta las desventajas de esta anomalía climatológica, los agricultores pueden minimizar las pérdidas económicas a través de estas herramientas. Lo cierto es que la adopción del monitoreo y pronóstico contribuye a una producción agrícola más sostenible y resiliente.
De esta manera, queda demostrado que la adopción de herramientas predictivas permite una mejor gestión de los recursos naturales y una mayor estabilidad en los sistemas agrícolas a largo plazo.
¿Cómo funcionan los sistemas de predicción?
En la FICH, existe un sistema operativo que predice la lluvia y la temperatura en intervalos de tres horas hasta siete días. El objetivo es mejorar este sistema aumentando su capacidad computacional, para extender el pronóstico hasta diez días.
Los especialistas, por su parte, planean investigar los factores climáticos que influyen en la aparición y evolución de las sequías repentinas. Estos, conocidos como forzantes, son fenómenos que crean ciertas condiciones atmosféricas o afectan el balance hidrológico a largo plazo. Por ejemplo, El Niño suele provocar excesos de precipitaciones que pueden generar inundaciones, mientras que La Niña se asocia con una fuerte reducción de lluvias, favoreciendo las sequías.
Un ejemplo reciente fue la ola de calor en enero, que causó una sequía repentina en el sur de la provincia de Santa Fe, afectando gravemente los rendimientos de soja. Si se identifican los principales forzantes que facilitan este tipo de sequía, sería posible mejorar las herramientas de predicción.
Para ello, se integrará la variable de humedad del suelo, lo que permitirá evaluar su comportamiento ante los datos de temperatura y precipitación ya disponibles, y así perfeccionar el monitoreo y pronóstico de estos eventos.
¿Qué es la sequía repentina?
Un estudio llevado a cabo por CEVARCAM en algunas de las principales zonas agrícolas del mundo, como el sudeste de Sudamérica, el centro este de Estados Unidos, India, el sur de China, el centro este de Europa, el sur de Rusia y Ucrania, reveló que la sequía repentina presenta características físicas similares en todas estas regiones. Este hallazgo permite mejorar la capacidad de predicción de este fenómeno.
Se observó que antes del inicio de la sequía repentina, se producía un déficit de precipitación, lo que incrementaba la demanda atmosférica de humedad. A medida que el suelo y las plantas emitían más vapor de agua, el suelo se secaba rápidamente. En los 20 días posteriores al inicio de la sequía, tanto la evaporación como la humedad del suelo disminuían de manera drástica.
En la región, este tipo de sequía tiende a manifestarse entre diciembre y febrero, afectando especialmente a los cultivos en momentos críticos, como la floración o el llenado de granos en el caso de la soja y el maíz, que requieren un suministro constante de agua en esos meses.
En tanto, estos eventos causaron pérdidas significativas en los rendimientos agrícolas en los últimos años, lo que repercutió de forma negativa en la seguridad alimentaria de la población. Esto presenta la necesidad de tomar cartas en el asunto y adoptar una estrategia integral en los cultivos.