Esta es una de las empresas más destacadas en América Latina, dado su aporte en la biotecnología agrícola. El CEO, Federico Trucco, destacó su compromiso dentro del sector y aseguró el desarrollo de nuevas investigaciones.
Federico Trucco encabeza Bioceres, una de las empresas más destacadas en biotecnología agrícola en América Latina. Hoy en día, esta se presenta como un gran referente dentro del sector, dados su aportes y avances de investigación que impactan de forma directa dentro del sector.
Su experiencia en el ámbito empresarial y científico fue fundamental para consolidar a la compañía como un referente en innovación para el sector agroindustrial. Durante su gestión, Bioceres desarrolló tecnologías avanzadas que abarcan desde semillas genéticamente mejoradas hasta soluciones sustentables orientadas a optimizar la productividad agrícola.
A diferencia de las demás, esta se distingue por su enfoque en el desarrollo de herramientas que mejoran el rendimiento de los cultivos, refuerzan su resistencia a enfermedades y plagas, y optimizan el uso de recursos naturales, especialmente el agua. Entre sus principales innovaciones se encuentra el trigo HB4, una variedad tolerante a la sequía que representa un hito en la biotecnología argentina.
Ingeniero agrónomo de formación, Trucco lideró Bioceres con una visión que integra la innovación científica y la sostenibilidad en la producción agrícola, con el objetivo de contribuir a la seguridad alimentaria a nivel global. Su liderazgo, caracterizado por la combinación de estrategia empresarial y compromiso con el avance tecnológico, la posicionó como un actor clave en la transformación del sector agrobiotecnológico.
¿Cómo se elabora el trigo HB4?
En primer lugar, cabe destacar que el trigo HB4 es una variedad modificada genéticamente mediante la incorporación de genes de girasol, lo cual incrementa su resistencia a la sequía y mejora la productividad del cultivo. Este desarrollo forma parte de los esfuerzos científicos orientados a optimizar la producción de alimentos esenciales como el trigo, el maíz, el arroz y la soja, los cuales constituyen la base de la alimentación global.
En la década de 1990, los avances tecnológicos en la producción agrícola permitieron equilibrar la oferta con la creciente demanda de alimentos. En esta línea, un equipo de investigadores del CONICET y la Universidad Nacional del Litoral trabajó en colaboración con la empresa Bioceres para desarrollar este tipo de trigo.
Dicha alianza público privada, que lleva más de dos décadas de trabajo conjunto, logró crear una solución innovadora para enfrentar el estrés hídrico en los cultivos de trigo. Su efectividad fue tal que recibió la aprobación en Estados Unidos, uno de los mayores productores de trigo a nivel mundial.
Los expertos en el sector aseguran que dicha aprobación implica que el cultivo podrá realizarse sin restricciones regulatorias, tras haber superado cada una de las evaluaciones de seguridad ambiental y alimentaria. De esta manera, la cadena de producción se simplifica y se vuelve más efectiva.
La introducción del gen HaHB4 en el trigo -proveniente del girasol- permite que las plantas toleren mejor las condiciones de sequía, reduciendo las pérdidas de producción y ofreciendo mayor estabilidad en los rendimientos por hectárea. Esta innovación ya había sido aprobada en mercados clave como Argentina, Brasil y Paraguay, que representan la mayor parte de la superficie cultivada con trigo en Sudamérica.
Con la reciente autorización en el territorio americano, se abre una nueva etapa de expansión para esta tecnología en el mercado internacional, consolidando su potencial en la producción agrícola global. Se espera que haya mayores avances próximamente, de la mano del desarrollo tecnológico.
¿Cómo afecta la sequía a los cultivos?
Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, advierte que el aumento de las olas de calor y la escasez de agua afectan gravemente a los cultivos. Dicho escenario destaca la importancia del desarrollo de nuevas tecnologías complementarias a las ya existentes para paliar las consecuencias.
Su equipo trabaja en la creación de soluciones que otorguen a los sembrados una mayor resistencia frente a las adversidades climáticas. La tecnología HB4 es una de las soluciones. De hecho, es el primer resultado que surge en el país, y se espera que en el futuro surjan más innovaciones con el mismo enfoque.
Desde Bioceres consideran que la alianza con el CONICET marca un punto clave en la trayectoria de la empresa. Esta colaboración no solo resultó fundamental para el desarrollo y consolidación de la tecnología HB4, impulsada por Raquel Chan y su equipo junto a investigadores de la Universidad del Litoral, sino que también sienta las bases para futuros proyectos.
Los líderes destacan que la relación entre el sector público y el privado fue determinante tanto en el presente como en la proyección de la compañía, permitiéndoles alcanzar un logro de impacto global.
Por último, Chan resalta la importancia de generar innovaciones propias desde el ámbito científico en conjunto con el sector productivo. En un país como Argentina, donde la agroexportación representa una fuente esencial de ingresos, el desarrollo de este tipo herramientas genera un impacto significativo en la economía nacional.