Desde la asociación civil Fertilizar, los expertos aseguran que el fósforo es un componente esencial para mejorar el rendimiento de los cultivos. Se trata de un factor clave para transformar la producción a través de las estrategias de nutrición.
Los especialistas de la asociación civil Fertilizar destacaron la importancia del fósforo como componente clave en la estrategia de nutrición para cultivos. Sus beneficios se ven reflejados mediante el rendimiento y el desarrollo de estos, dado su aporte de minerales y nutrientes.
En el marco del lanzamiento de “Sumá P, hacé la diferencia”, los expertos afirmaron que este elemento químico es esencial para alcanzar mayores rindes y sumar valor a los cultivos en términos generales. En esta línea, sugieren que los agricultores actualicen su método de trabajo teniendo en cuenta las ventajas que este presenta.
Esta agrupación, dedicada a fomentar el cuidado del suelo y una nutrición adecuada de los cultivos, lanzó el Programa SUMA P, en el que subraya la importancia de integrar el fósforo en las estrategias de fertilización. Este nutriente es clave para mejorar tanto los rendimientos de los cultivos como la calidad del suelo, lo que permite maximizar su productividad.
El uso del fósforo en la fertilización demostró ser una práctica rentable, respaldada por años de investigación. En esta línea, al celebrar sus 30 años de trayectoria, destacaron las funciones vitales del fósforo en las plantas, explicando cómo se incorpora y se utiliza dentro del suelo.
Según informaron, este no solo es esencial para incrementar los rendimientos, sino también para preservar la calidad del suelo, un recurso crucial para la agricultura. Al aplicarlo, se invierte en la salud del suelo y se asegura un futuro productivo para los agricultores.
El programa, por su parte, busca concientizar sobre la importancia de este nutriente como una herramienta para aumentar la rentabilidad y sostenibilidad de las tierras agrícolas, mejorando los resultados en cada cosecha.
Es importante destacar que la entidad además ofrece a asesores y productores información sobre su aplicación, incluyendo métodos para diagnosticar las necesidades del suelo y cómo elegir las dosis y fuentes adecuadas de fósforo para cultivos exigentes como la soja y las pasturas.
¿Cómo le doy fósforo a mi planta?
En el mercado, existen fertilizantes que contienen múltiples nutrientes para mejorar el crecimiento de las plantas. No obstante, también es posible proporcionar nitrógeno y fósforo de forma natural, con pocos ingredientes y en simples pasos.
El compostaje es una alternativa que transforma desechos orgánicos en un abono natural, conocido como compost o composta, el cual es rico en microorganismos beneficiosos y diversos nutrientes, incluidos el fósforo y el nitrógeno. Este método es económico, ya que aprovecha los recursos disponibles y, al mismo tiempo, reduce la cantidad de residuos a desechar.
Los restos de frutas, verduras, cáscaras de huevo y hojas secas pueden ser utilizados para este fin. Sin embargo, no es recomendable incluir carnes, aceites, lácteos o pan.
También es posible enriquecer el suelo con fósforo de manera orgánica utilizando productos de origen marino, como harina de pescado o caparazones de cangrejos, los cuales son fuentes ricas en este mineral.
La principal ventaja de utilizar fertilizantes orgánicos es que contribuyen a regenerar el suelo sin recurrir a químicos. Aunque los fertilizantes sintéticos pueden proporcionar una rápida cantidad de nitrógeno, fósforo o potasio, sus efectos suelen ser temporales.
Por lo tanto, es recomendable mantener una fertilización orgánica continua. Además, este proceso puede realizarse en casa, sin generar gastos adicionales, disfrutando de la jardinería lenta –también conocida como slow gardening-, que fomenta una conexión más pausada y natural con el entorno.
¿Qué pasa si no hay fósforo en las plantas?
Cuando una planta presenta deficiencia de fósforo, el crecimiento del tallo se ve afectado, mostrando un desarrollo limitado. Las hojas adquieren un tono oscuro, con un aspecto apagado y un color azul-verdoso que, en casos graves, puede volverse pálido.
En algunos casos, también puede aparecer una tonalidad rojiza o violeta, producto de la síntesis de antocianinas. Estos síntomas suelen manifestarse primero en las hojas más viejas, mientras que las hojas nuevas pueden parecer saludables, aunque suelen ser más pequeñas de lo habitual.
Además, la deficiencia de fósforo puede alterar el equilibrio entre el crecimiento del tallo y las raíces, favoreciendo un desarrollo desproporcionado de las raíces en muchas especies vegetales. Este fenómeno se refleja en una menor relación entre la masa del tallo y la de las raíces.
Entre los principales signos de esta carencia se incluyen hojas de color verde oscuro, un tamaño reducido de las hojas y una disminución en el crecimiento del tallo, lo que a su vez aumenta el desarrollo de las raíces.
Por todos estos motivos, los expertos recomiendan agregar fósforos en las estrategias de nutrición de los cultivos. De esta manera, se promueve el bienestar de los cultivos en términos generales.